Una breve lección de historia sobre los mocasines

Averigua cómo surgió el calzado plano favorito de la moda.
16 de mayo de 2017

SU HISTORIA
Burguesía, marrón, aburrido. Tradicionalmente, unos mocasines no tienen el mismo atractivo que los tacones de aguja, los zapatos de salón, las bailarinas o incluso los botines. Los mocasines han sido la opción de calzado informal para ponerse en lugares formales durante décadas, e inicialmente no estaba pensado que se los pusieran las mujeres. Eran el arquetipo de lo preppy y un calzado que que se consideraba inmune a las tendencias. Naturalmente, a lo largo de los años han encontrado un propósito mucho mejor. 

La historia del mocasín tal como lo conocemos comienza en 1936, cuando la dinastía de calzado G.H. Bass & Co lanzó el calzado Weejun, para hombre, pero que resultó aún más popular entre las mujeres que lo compraban en talla de niño. Pocos años después de introducir su calzado de cuero sin cordones, Bass los presentó con una forma más femenina. A la mayoría de la gente no le suena el nombre de Weejun, pero en inglés se volvió conocido con el nombre popular de "penny loafer". Se cree que este nombre proviene de la ranura que hay en el empeine del zapato, que resulta que tiene el tamaño perfecto para meter dentro una moneda. En esa época se podía hacer bastante con una moneda (aunque fuera de un penique, "penny" en inglés), de modo que los usuarios de mocasín tenían por costumbre llevar monedas en sus zapatos para usarlas en caso de emergencia, o cualquier imprevisto que pudiera surgir.

En los años 30, 40 y 50, la popularidad de los mocasines de Bass en América parecía infinita, pero cuando la gran casa de la moda Gucci entró en el mercado norteamericano en los años 50, vieron la oportunidad de aportar algo de elegancia italiana a este calzado cómodo e informal. Gucci diseñó mocasines con una forma más estilizada y líneas más refinadas que Bass, los vendió en más colores y los convirtió en un calzado imprescindible para la jet-set, los hombres de negocios y los presidentes.

Los mocasines de Gucci tenían un precio mucho más elevado que el mocasín cotidiano y estaban hechos de cuero de becerro lustrado. Con ellos, los mocasines dejaron de ser considerados informales y fueron bien recibidos en cualquier sala de reuniones de Wall Street. 

 

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EL EQUIPO

FOTÓGRAFO: Andreas Sjödin

ESTILISTA: Marcus Söder | Link Details

DIRECTOR: Max Larsson

MODELO: Tandi Reason Dahl | Oui Management

CABELLO: Cim Mahony | Lalaland Artists

MAQUILLAJE: Trine Skjøt | Lund Lund

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